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* LA HØJSKOLE DANESA: APRENDE LO QUE QUIERAS

Publicado el Diciembre 13th, 2009 por admin. Archivo bajoEducación, TENDENCIAS.


El sistema educativo danés, junto con el escandinavo, se han caracterizado, desde sus orígenes, por tener una orientación un tanto peculiar. Las Højskoles son una buena muestra de ello: son ‘escuelas para la vida’, basadas en el diálogo y la interacción social, en las que se aprende lo que se quiere aprender, siguiendo cada individuo su propio ritmo, en las que no se obtienen diplomas para encontrar un trabajo sino que lo importante es el crecimiento personal, el placer de aprender y dedicar un tiempo a averiguar qué se quiere lograr y cómo.

En un mundo tan preocupado por los expedientes académicos, obtener títulos de prestigio, los Másters y cursos de postgrado, nos encontramos, como contrapunto, con las Højskoles danesas, que lo que pretenden es que los jóvenes paren por un momento a respirar, se olviden de la competitividad, disfruten del placer de aprender y crezcan más como personas y no tanto como superejecutiv@s o superdirectiv@s.

Fundadas en el siglo XIX por N.F.S. Gruntdvig, mantienen los ideales y las metodologías pedagógicas implantadas por su fundador. El objetivo de Gruntdvig era crear “escuelas para la vida”, centradas en aprender a trabajar en equipo, a ser ciudadanos activos a partir de los valores de la democracia y de la igualdad, a utilizar constantemente la propia creatividad, a conocer nuestros propios límites y posibilidades… La interacción es fundamental en este sistema en el que se es, a la vez, alumno y maestro de los demás.

Como ocurre con el método evolucionista, tan de moda, al menos en teoría, entre nuestros centros educativos, se trata de no impartir conocimientos sino en facilitar a los alumnos las herramientas y los procesos necesarios para que sean capaces de descubrir por ellos mismos las respuestas. Y son ellos los que plantean las preguntas, pues deciden qué quieren aprender, a la vez que siguen su propio ritmo.

Los requisitos para acceder a una de estas escuelas son tener más de diecisiete años y hablar el inglés o el danés; en algunas ocasiones se admite el alemán. La media de edad de sus alumnos es de 24 años y la estancia más habitual, de cuatro a diez meses.

Se trata de escuelas privadas financiadas parcialmente por el estado, a través de becas y de fondos otorgados directamente a cada una de ellas. Aunque están abiertas a cualquier nacionalidad, deben garantizar que la mayoría de sus alumnos son daneses.

Las materias impartidas, aunque son específicas para cada Højskole, son tan peculiares como Música folclórica, relaciones internacionales, danés avanzado o arte, entre las fundamentales, y, como opcionales, danés básico, inglés, debate y talleres prácticos (como diseño del reciclaje, cerámica, actividades al aire libre, trabajo del fieltro, del mimbre, del papel, etc.). A las actividades curriculares se unen diversas actividades extracurriculares, que son de lo más variado: desde jornadas de educación alimentaria o sexo seguro, talleres sobre multiculturalidad hasta la práctica de una amplia gama de deportes. Nada que ver, por tanto, con los centros de estudios a los que estamos acostumbrados.

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