* EL MOVIMIENTO “SLOW” SE TRASLADA AL HOGAR
Publicado el Julio 13th, 2010 por admin. Archivo bajo Salud, TENDENCIAS.

Surge una traducción del movimiento “Slow food” al diseño y la construcción de viviendas, el denominado “Slow home”, donde la prioridad es la calidad de vida de los habitantes del hogar que se construye y el respeto por la naturaleza.
Si hay algo que caracteriza nuestra forma de vivir actual son las prisas, parece que la tranquilidad no va con nosotros, hay que hacer las cosas rápidamente, si no, enseguida nos impacientamos. Esta forma de funcionar está presente de una forma muy especial en el sector de la construcción, que, alentado por el boom inmobiliario, se ha entregado de lleno a la “construcción en serie”, para terminar rápidamente y acometer una nueva promoción. Como en otras parcelas de la vida, la tendencia contraria pugna por abrirse paso, la “slow”, en la que prima la calidad por encima de todo, incluso de la cantidad.
Así, lo importante para la “Slow home” es la calidad de vida de los habitantes de la vivienda, crear espacios agradables, en los que la comodidad y el respeto por la naturaleza sean una prioridad, y esto lleva un tiempo, pero el resultado merece la pena. No es necesario que la casa sea muy grande, más bien al contrario, éstas pueden resultar incómodas por el exceso de amplitud. Se trata de diseñar una vivienda con cuidado, teniendo en cuenta las necesidades concretas de sus habitantes, el lugar donde se va a situar, para que la vivienda interactúe con él, escogiendo cuidadosamente los materiales, que sean de calidad (que no lujosos) y, siempre que sea posible, de fabricación local (para reducir el impacto en el medio ambiente y potenciar el desarrollo de la comunidad en la que se encuentra).
Los precursores de este movimiento son los arquitectos John Brown y Matthew North, que afirman que el método rápido de construir afecta a más del 60% de las viviendas. Según ellos, el criterio esencial para diferenciar una vivienda “slow” de otra que no lo es es cómo se ha organizado su edificación para que encaje en su entorno, con qué eficiencia están relacionadas las distintas habitaciones y cómo responden cada una por separado. En definitiva, este diseño prioriza hacer la vida más fácil y confortable a los habitantes de la vivienda y reducir su impacto medioambiental.
En su web, Slow Home, exponen varias de las iniciativas puestas en marcha para extender su idea a la sociedad.
Brown y North proporcionan una serie de principios para que los consumidores sepan identificar una vivienda “lenta”:
•Ecológicas: tienen en cuenta a la naturaleza, no se construyen en lugares donde se puede provocar un gran impacto y utilizan materiales sostenibles y tecnologías para reducir la huella ecológica. Siempre es mejor renovar casas ya edificadas en comunidades ya creadas, un criterio que también ayudará a evitar el impacto del transporte.
•Saludables: evitan materiales y sistemas de construcción tóxicos o con posibles impactos en la salud. El espacio interior de un edificio puede ser más nocivo que el del exterior si está fabricado con materiales químicos perjudiciales.
•Diferentes y locales: huyen de las grandes constructoras o producciones a gran escala, con el mismo modelo. Un diseñador “slow” piensa en las características concretas de la casa, sus habitantes y su entorno. Levanta el edificio con materiales, productos y fabricantes del propio lugar para adecuarse a las condiciones concretas de la casa, reforzar la comunidad local y evitar el impacto de la manufactura y el transporte exterior.
•Pequeñas y diáfanas: priorizan la calidad sobre la cantidad. Un buen diseño hace que una casa de menores dimensiones funcione mejor y sea más confortable para sus residentes que una más grande peor diseñada.
•Simples y modernas: atienden a las verdaderas necesidades de las personas y huyen de los espacios innecesarios y muy fragmentados. Las pequeñas habitaciones son oscuras e ineficientes, mientras que los grandes espacios son luminosos, más prácticos y más conectados con el exterior. No recrean supuestos estilos y materiales históricos o elegantes, sino que aportan diseños modernos con un uso sostenible de los materiales y los recursos, junto con una calidad de vida para sus inquilinos.
Por otra parte, autores como Shannon Honeybloom proponen aplicar la filosofía “slow home” a nuestra vida en el hogar, huyendo de la actividad acelerada, empleando productos y materiales naturales, ecológicos y locales, sin elementos superfluos ni recargados. Recomienda también equipar una habitación para que sirva para desconectar de todo y poder relajarse, meditar y dar pie a la creatividad.
Fuente: Consumer
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